sábado 29 de mayo de 2010

Salaito hasta el final

Nunca pensé que Argentino de Rosario jugaría en la “D”. Tenía diez años la primera vez que pisé el Olaeta, el Sala jugaba con Atlanta y perdía tres a uno. Luego, con el pasar del tiempo, dí la vuelta junto a 500 personas en cancha de Huracán, fui a Tablada la noche del robo del siglo (cuando la metimos 1500 personas y le prendimos fuego los tablones), presencié como un grupo de delincuentes quiso vender el estadio…

Fumé mis primeros cigarrillos y bebí mis primeros tragos en las esquinas o en los bares del barrio Sorrento junto a mil y un personajes que sentían como yo cariño por el Sala; Gustavito que hoy desde algún lugar de la eternidad me convida un trago de cerveza, RH que me hace señas para que entre en un bar a tomar algo con él, Claudio que me espera en su casa junto con el resto de la banda. Legendarios Salaitos de la vieja barra de los noventa, aquella que le robó un famoso trapo a Tigre, aquella que corrió a Dock Sud y que se plantó con Berazategui no siendo más de 15 mientras los naranjas era como 70. Boxeadores de la locura como el viejo Fito, que con 70 años se recorrió zona norte caminando promoviendo su campaña de socios y que hipotecó la casa para financiar la construcción de una tribuna cabecera. Campanita, que es un pedazo de la ciudad vendiendo semillitas y burlándose del mundo, un entrañable capitán pirata cuyo barco aventurero lleva orgulloso una bandera Salaita.
En el partido con Liniers estaban todos. Todos los que con Argentino hicieron vibrar a sus corazones. Personajes inigualables que dejaron su huella en la silenciosa historia de los tipos de la calle.

Es cierto que no es lo mismo descender durante el transcurso del torneo que en un partido de promoción, pero igualmente quiero decirlo; Central Córdoba se fue a la “C” acompañado de 80 personas con muerta de frío, en Sorrento, el sábado del descenso, todo el barrio escuchó la fiesta que los hinchas hicieron en los tablones. 2500 llegaron hasta el Olaeta. Banderas y bombas de humo, papelitos a montones y una banda descontrolada.

Como siempre, vamos a seguir yendo orgullosos a gritar por nuestro querido Sala. Pronto volveremos. La “C” nos quedaba chica, resulta raro jugar en la “D”. Herencia de la presidencia de Sclafani es este descenso. Argentino es un grande que hoy esta malherido.

Entre los festejos del bicentenario y el descenso canalla, nuestra derrota pasa desapercibida para muchos. Ni en los diarios ni en la televisión se habla de nosotros. No nos importa. Sabemos bien lo que es la adversidad. Somos pocos pero locos. Buscamos lo imposible y en caravana marchamos por las calles de la locura.

Queridos Salaitos, compañeros de este viaje azul y blanco.


Fotos del partido





1 comentarios:

Anónimo dijo...

Que fiesta que armamos ese día, lastima el final.